Suspiro
8 de febrero de 2022

Todo se lo debo a Él

Por Andrea Marín

TENGO LA DEUDA MAS GRANDE DE MI VIDA, y la única que me dá tanta satisfacción y felicidad tener, porque en recompensa lo tengo a Él para siempre.

Me inspiran ellos … Y trabajo día a día porque cada día sea un día merecido, disfrutado y aprendido

En mi retrospectiva, agradezco mi hoy. Soy mejor por ellos.

A la hora de preguntarnos qué te reta, qué te apasiona, qué te da miedo, qué te genera incertidumbre, satisfacción, tranquilidad y al mismo tiempo una cantidad de sensaciones de que te revuelcan el alma, y digo alma porque si lo que a ti te mueve hoy, no te toca el alma, no estás en el camino (dígase proceso, situaciones. Etc) de avanzar a un futuro cercano a lo que nos visualizamos.

Si algo soy hoy, tengo hoy, hago hoy es porque todas esas sensaciones y sentimientos arriba descritos los generan dos seres humanos que llegaron a mi vida a revolucionarla por completo de la mejor manera, que para mí pueda existir desde hace 16 años. Y si hay algo de lo que me encanta presumir – sin orgullo dañino alguno- es de mis dos hijos.

Si me preguntan qué me llena ellos, qué me reta a ser mejor, ellos, qué me enloquece, ellos, qué me enfurece, ellos, qué me dá felicidad, ellos, qué me lleva a querer ser mejor en cada aspecto de mi vida, ellos. Esto me lleva a trabajar día a día en todo lo que hago desde que me levanto hasta que me acuesto, porque me ven en todo, y esto de manera muy satisfactoria y no crean a veces también agobiante, me dá esos ápices de felicidad que me impulsan a darles lo bonito de la vida.

En muchas ocasiones me considero una madre irresponsable con toda la responsabilidad, porque valido bajo ese criterio de «irresponsabilidad» que si no hubiese tomado actitudes de este tipo, ellos no serían hoy como son, y no nos reiríamos tanto de la vida en todas sus versiones como lo hacemos. Aún nos faltan años para aprender una cantidad de bobadas de cada uno. Suelo mencionar en ocasiones cuando de tema de padres e hijos se trata, que esta profesión de la que estamos en estudios y exámenes toda la vida ( porque vaya si llegan momentos), ser un papá o mamá RESPONSABLE no es para todo el mundo, muchos son papás y mamás biológicamente hablando, pero a la hora de tomarse la tarea de ver cómo guiar un ser humano (quitando mis vicios, uno que otro trastorno de infancia, alguna falencia que cargamos) sin manual de instrucciones, es todo un reto no fácil de asumir en toda su globalidad. Y es aún mucha más responsabilidad educarlos y al tiempo no perderte como mujer.

Muchos momentos en los que te abrumas con tanto y por todo, pero nada que el amor por ver que estás haciendo un buen trabajo lo supere. Ahora, que quién está aprobando que estamos haciendo un buen trabajo. Nosotros mismos. Considero que no necesitamos de la aprobación que hoy en día a tantos para vivir sus vidas necesitan – viven para y por otros – porque simplemente somo los creadores autónomos de nuestros propios procesos para llegar a donde queremos llegar. Aquí llego a un punto, si no el más importante y es que esta tareíta de ser madre no lo hago sola nunca, y si algo tengo presente en mi vida desde que tengo uso independiente de mi razón es que todo lo logrado, y lo que no también, es porque mi base fundamental en esta ecuación que se completa con, Dios como el todo en mi vida.

 

Finalmente, todo se lo debo a Él.

 

Me hace feliz ser madre, trabajar de manera independiente donde puedo ser y hacer. Y nada que la disciplina no logre.

 

 

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